12/11/2025
EL ESCUDO DE LA PERSECUCIÓN POLÍTICA
Ahora resulta que la oposición es crítica y mordaz. Ahora resulta que ellos son perseguidos y censurados por sus atinados discursos y diagnósticos a la vida política y social del país. Ponen en juicio las acciones del gobierno en curso y acusan al partido político con mayor aceptación en el país de ser clientelares.
En la actualidad los políticos de oposición creen que la sociedad en general está de su lado. Que el pueblo está de acuerdo con sus principios (el enriquecimiento y favoritismo de las clases de poder) y en su absurda forma de hacer política. Inclusive, los medios de comunicación (no es necesario decir quién o quiénes) pululan sobre dichos y noticias falsas para sacar raja política, por medio de sus “análisis” totalmente chaqueteros sobre un supuesto descontento popular, que al salir a las calles y conviviendo el día a día con el pueblo la realidad es otra (no puedo evitar recordar al comentocrata que decía que AMLO no saldría a votar en las elecciones judiciales por miedo a le gritaran “mentiroso”, y días después, como siempre quedó en ridículo cuando el expresidente salía a emitir su voto con serenidad y calma)
Pero qué podemos esperar de una oposición que tiene como su única manera de mantenerse vigentes o de ser noticia es por medio de la calumnia. Nada más grotesco que ver a Alito Moreno espumeando por la boca, furioso (si, ese que golpea y lo justifica con un “me provoco”) pidiendo que se llegue al fondo del huachicol fiscal, y que los hijos de AMLO sean investigados por su supuesto amparo, que, dicho sea de paso, han salido a desmentir, o escucharlo decir que Adán Augusto renuncie a su fuero, para encarar la justicia… ¿si se entiende lo grotesco de la situación?
Bueno, pues ahora hemos llegado a uno de los puntos más chaqueteros de la oposición en México, donde ellos en su multiverso y en esa realidad desfasada creen ser perseguidos políticos, porque son investigados, ya de tiempo atrás, con denuncias antiguas y que por una u otra razón (no sé… el fuero talvez) siguen libres y despotricando con sus análisis económicos y sociales acerca de la situación del país.
Ahora el escudo que cargan esos de la oposición es la de ser “perseguidos políticos” y se sienten que están enfrentando el poder del gobierno con su lucha sin sentido, sin agenda política, es más, creo yo, que sin idea de qué hacer para, primero no ir a la cárcel, y segunda mantener su escaso poder dentro de sus filas que poco a poco se van difuminado en el olvido del ciudadano.
Que personajes tan impresentables se escuden bajo el poético lema de la “persecución política” resulta hasta risible, y una burla a la historia de los verdaderos luchadores que si eran perseguidos políticos, que buscaban silenciarlos de cualquier modo, de cualquiera, el que fuera y como fuera. Que la supuesta “persecución política” ahora sirva como amparo para despotricar sandeces, mentiras, calumnias y cualquier estupidez resulta una grosería al pueblo de México. Me pregunto si ellos realmente se creen perseguido políticos, y que en su retorcido mundo idealizado ellos son los nuevos proceres de la patria y que en verdad están convenciendo al pueblo de creer ellos… o son relistas y son conscientes de que ese argumento de la “persecución política” es su simple escudo para poder decir las sandeces que pregonan los cuatro vientos… hasta en las instancias internacionales, como dicen algunos.
Nuevas estrategias políticas se articulan para evitar la legalidad, siempre amparándose en la persecución política, creando farsas y posiciones pseudo intelectuales con la finalidad de alegar que son perseguidos. Cuando nunca se mostraron activos en el medio político y de pronto en un abrir y cerrar de ojos el “astuto” empresario se empodera y toma una posición política, casualmente, contraria al régimen en turno.
La supuesta persecución política de la que creen ser víctimas no es otra cosa que la angustia de saber que se les están acabando las salidas, que con los cambios que se están generando en el país poco a poco lo llevará al lugar que les corresponde, y no por una venganza política o, como dicen, para tratar de intimidarlos y callarlos (callarlos de qué, si dicen los que se les antoja, mienten, calumnian y tergiversan), sino porque enfrentar a la autoridad siempre será inevitable, tarde o temprano el largo brazo de la justicia llega y alcanza a cualquiera.