10/10/2024
LA PUERTA
Era un fin de semana como cualquier otro, el clima era perfecto para acampar a la orilla de un inmenso lago. El agua cristalina se extendía hasta donde la vista alcanzaba, sin embargo algo llamó mi atención. Sumergido bajo las calmadas aguas, a pocos metros de la orilla, había un reflejo inusual.
No le di mayor importancia, podría ser que a alguien se le cayó alguna pieza de metal al agua, a fin de cuentas este lago casi siempre tenía turistas, aunque me sorprendí que ese día no los hubiera.
Continue preparando mis cosas, sin embargo no podía quitarme de la cabeza el reflejó en el fondo del lago.
Lo siguiente es difícil de explicar, ya que no recuerdo mucho. Imágenes de un lugar que no conocía golpearon mi mente y lo siguiente que recuerdo es estar con el agua hasta las rodillas, caminando hacía el brillo dentro del lago.
Me sumergí y no tardé demasiado en llegar a una solitaria puerta clavada en el fondo, totalmente en vertical, muy bien posicionada. Por fin me di cuenta que el brillo que aprecié en la superficie era parte de la manija de la puerta.
Ya se me estaba acabando el aire, pero sentía la imperiosa necesidad de tomar la manija y abrir la puerta y cuando volví en mí, ya lo estaba haciendo.
Fui succionado por el agua hacia dentro de la puerta. Tratando de abrir los ojos solo pude ver increíbles luces de colores que pasaban a gran velocidad y así de rápido como inició, terminó.
Me incorporé escupiendo el agua que había tragado, no entendía (y sigo sin entender) lo que había pasado... no tenía sentido.
Pero mi sorpresas acababan de empezar. Mis ojos, tan grandes como platos, no podían creer lo que estaban viendo, una enorme ciudad con brillantes edificios se alzaban imponentes frente a mí.
Sabía que esta no era una ciudad normal, se veía... mágica...
Y en realidad lo es.
Esa mañana desperté solo con la intención de acampar y relajarme, pero lo que encontré cambiaría mi vida para siempre.