16/10/2012
El campesino Macario vive obsesionado con su pobreza y por la idea de la muerte. Obstinado, decide aguantarse el hambre hasta no encontrar un guajolote que pueda comer él solo. Su mujer roba uno y Macario sale al bosque a comérselo. Allí se niega a compartirlo con Dios y con el Diablo, sólo lo hace cuando se le aparece la Muerte. Agradecida la muerte entrega a Macario un agua curativa con la que el campesino comenzará a hacer milagros.