18/07/2026
La noche de ayer, las paredes del Centro La Maraka no solo vibraron con rock and roll; latieron con el corazón de una familia que ha resistido cuatro décadas de camino.
Los muñecos de TEX TEX celebraron sus 40 años de carrera, y lo que se vivió allí no fue un concierto más, sino un ritual de AMOR, AMISTAD y un profundo reencuentro familiar donde la música fue el pretexto para abrazar la historia.
Nos dimos a la tarea de disfrutar minuto a minuto este evento, cabe mencionar que muchos compañeros de los medios de comunicación nos encontramos por aquí. Varios músicos acompañaron al festejo, entre ellos el Sr. Gonzalez acompaño a los muñecos.
La velada arrancó con la complicidad de nuestro amigo , encargado de presentar un evento que prometía ser histórico.
Desde los primeros acordes, el viaje nostálgico y enérgico se desató con himnos como Calle 16, Devuélvelo, Amigo, Artesano, Perdido, Despedazado, Paredes y el rítmico Boogie de la Frontera.
La atmósfera se volvió aún más íntima y blusera gracias al lamento de la armónica del carnal (de la legendaria agrupación ), quien sumó su magia al festejo junto al talento de Martín Rocka y otros grandes de la escena como Pitillo y Jack.
La noche también fue un puente hacia el futuro, demostrando que el rock mexicano se hereda en la sangre.
El escenario recibió a la nueva generación: y su hermana Polet, además de la tremenda energía que le puso sabor al show con el debut del ballet de las de Tex Tex.
Uno de los momentos más bellos y electrizantes de la noche ocurrió durante la interpretación de El hijo desobediente y Flor de Mayo; en esta última, la pequeña Polet se plantó con una seguridad impresionante tras la batería.
Verla castigar los parches con esa fuerza nos sacó un "¡uuuffff!" del alma y nos dejó claro que el legado está a salvo.
La fiesta continuó en lo más alto con La niebla, abriendo paso a más invitados de lujo como .
La tanda de éxitos no daba tregua: sonaron Yo no maté al Sheriff, la entrañable Cristina y una potentísima versión de La Plática, donde Dony y la sección de metales tronaron con todo, reventando el lugar.
Para cuando llegó La última vez, el sudor y las lágrimas de nostalgia ya se mezclaban en él resinto.
El cierre fue simplemente épico.
Tras tres horas y media de un concierto monumental, la gente de La Maraka se negó a que la magia terminara.
Al grito unísono de "¡otra, otra!", y el cantico de... culeros, culeros… 😂🤣 los muñecos tuvieron que regresar al escenario para sellar un pacto que lleva 40 años intacto con su barrio.
Fue hermoso, mis niños.
No quedan dudas del espíritu renovado de Chucho Tex dirigiendo a .
¡Larga vida a los muñecos de Tex Tex!