15/08/2024
𝐂𝐀𝐅É 𝐍𝐔𝐄𝐕𝐎 𝐌𝐔𝐍𝐃𝐎, 𝐂𝐈𝐍𝐂𝐎 𝐀Ñ𝐎𝐒 𝐃𝐄𝐒𝐏𝐔É𝐒
Supongo que le pasa a todo el mundo. Pero hoy me puse a revisar papeles viejos, y llegó a mi cabeza el famoso poema de Dulce María Loynaz, donde escribe: “Hay algo muy sutil y muy hondo/ en volverse a mirar el camino andado/ el camino en donde, sin dejar huella/ se dejó la vida entera”.
El pasado 12 de agosto se cumplieron cinco años de la inauguración del Café Nuevo Mundo, uno de los sueños más ambiciosos del Proyecto El Callejón de los Milagros. Recuerdo la felicidad colectiva de aquel día. Habíamos logrado un nuevo paso en el anhelo de convertir a la antigua salita Nuevo Mundo en un gran complejo, donde podíamos encontrar una sala de proyección, una mediateca, una galería expositiva, y un café.
Las cosas no salieron como imaginábamos. Llegó de inmediato la pandemia. Pero también persiste esa resistencia analógica desde el punto de vista gubernamental, que no consigue visualizar el espacio de La Calle de los Cines (nuestra área urbana más céntrica) como parte de la estrategia de desarrollo local.
Aunque sea para defender la memoria de aquellos días luminoso, comparto la página que tiene el Café Nuevo Mundo en la Enciclopedia Digital del Audiovisual Cubano. Y no me cito (que siempre es de mal gusto), sino repito lo que escribí en un texto premonitorio que escribí con el título de “Memorias del desvelo” en el 2015:
“De todos modos, mi visión dialéctica de la vida me deja claro que lo que hoy nos podría maravillar por inédito, está llamado a convertirse mañana en algo natural e invisible. Así que en un futuro tendremos tertulias de este tipo en varios puntos de la ciudad (sobre todo en El Callejón de los Milagros, que es el lugar idóneo para ello).
En los cafés y los bares se conversará con los que estén en el otro extremo del planeta. Y entonces seremos para nuestros nietos el equivalente de aquellos espectadores que se azoraban con la llegada de la locomotora de los hermanos Lumière a la estación de la Ciotat. Y nuestros rostros colgados en Youtube serán idénticos a los de los niños que en el documental Por primera vez descubren el cine. Y otra vez llegará el olvido, porque la vida y sus protagonistas ya estarán ocupados con otros asombros”.
𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐀𝐧𝐭𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐆𝐚𝐫𝐜í𝐚 𝐁𝐨𝐫𝐫𝐞𝐫𝐨
https://endac.org/encyclopedia/cafe-nuevo-mundo-camaguey-cuba/
𝐂𝐚𝐟é 𝐍𝐮𝐞𝐯𝐨 𝐌𝐮𝐧𝐝𝐨 (𝐂𝐚𝐦𝐚𝐠ü𝐞𝐲, 𝐂𝐮𝐛𝐚)
Fecha de inauguración: 12 de agosto de 2019
Institución a la que pertenece: Complejo Audiovisual Nuevo Mundo
Dirección: Calle Ignacio Agramonte, esquina Lope Recio (Camagüey, Cuba)
𝐇𝐢𝐬𝐭𝐨𝐫𝐢𝐚
El Café Nuevo Mundo forma parte del Complejo Audiovisual Nuevo Mundo, y fue inaugurado el 12 de agosto de 2019, como parte de las acciones promovidas por el Proyecto El Callejón de los Milagros dentro del Paseo Temático “La Calle de los Cines” de esa ciudad.
Como puede advertirse a partir de la misma ambientación, el Café Nuevo Mundo busca resaltar la relación que desde un inicio ha existido entre el cine y el Café, ya sea mostrando imágenes de los Lumière en el sótano del Grand Café en aquella fecha lejana que empezó todo, o fotogramas de Coffea Arábiga, el clásico de Nicolasito Guillén Landrián.
Sin embargo, lo que lo hace diferente al resto de los Cafés que existen en la ciudad es que forma parte de un entorno donde aparecen integradas una Galería expositiva, una Mediateca, una librería, una sala de proyección, conectadas todas a la red El Callejón de los Milagros, que permite ofrecer servicios online.
𝐂𝐢𝐧𝐞 𝐲 𝐂𝐚𝐟é, 𝐥𝐚 𝐩𝐚𝐫𝐞𝐣𝐚 𝐢𝐝𝐞𝐚𝐥
Dicen que la vida moderna comenzó en un Café.
Por eso no parece casual que los hermanos Lumière escogieran el Salon Indien du Grand Café del Boulevard de París para presentar su invento por primera vez ante un público conformado por 33 personas, como todavía alerta una lápida conmemorativa que existe en la fachada del antiguo edificio, con la siguiente leyenda: “Aquí se celebraron, el 21 de diciembre de 1895, las primeras proyecciones públicas de fotografía animada mediante el cinematógrafo, aparato inventado por los hermanos Lumière”.
En el fondo, un Café es lo más parecido que hay al Cine, ese paradigma de modernidad donde las historias se van entrecruzando en una pantalla, mientras se nos revela la diversidad del mundo y su permanente complejidad.
No son pocas las películas que desarrollan parte de sus tramas en un Café, o muestran a sus protagonistas tomando sus decisiones más importantes en un área como esa, mientras empuñan una taza que la cámara se encarga de enfatizar junto al humo que asciende lentamente.
Pensemos en una película como Casablanca (1941), de Michael Curtiz, con ese Café de Rick al cual todo el mundo tiene que ir, según se avisa en el título de la pieza teatral que inspira el filme, y en el que las diversas acciones de los personajes, acompañadas del ambiente sonoro donde sobresale la pieza “As Time Goes By”, interpretada por Dooley Wilson, han terminado por conformar un microcosmos inolvidable que trasciende en el tiempo.
Algunas han apelado al término café dentro de su propio título, como pueden ser Café Express (1981), de Nanny Loy; Bagdad Café (1988), de Percy Adlon, Café Society (1995), de Raymond De Felitta, o Café Society (2017), de Woody Allen, y en otras, son los personajes (como Amelie, la protagonista del filme homónimo de Jean-Pierre Jeunet, que trabaja en el Café de los Dos Molinos) los que se desempeñan dentro del mismo.
En el caso de nuestro país, la existencia de estos espacios en el siglo XIX impulsó a Cirilo Villaverde, el famoso autor de Cecilia Valdés, a escribir que: “Ellos en mi concepto forman el rasgo urbano más característico de Cuba”, describiéndolos, además, como los sitios típicos “de la murmuración masculina, de los matadores del tiempo de todos los países y de los hombres de negocio”.
Y tenemos ese documental emblemático que es Coffea Arábiga (1968), de Nicolasito Guillén Landrián, una de las grandes joyas audiovisuales de toda la historia del cine nacional, y una película de ficción como Café amargo (2017), de Rigoberto Jiménez, u otra como Roble de olor (2012), de Rigoberto López, que desarrolla buena parte de su trama en un cafetal.
Ahora, ¿qué podríamos encontrar de común en todas estas cintas tan diferentes entre sí?
Pues la mística de un universo que no es solo un espacio físico donde sirven esas infusiones estimulantes que a muchas personas les parece tan natural de beber como el agua. Un Café es, ante todo, el punto de encuentro que permite soñar, un centro de sociabilidad donde es posible intercambiar con los otros, reflexionar sobre lo que es la vida, y proyectarnos ante ella.
Por algo para el escritor francés Georges Courteline (1858- 1929) «el mundo se divide en dos clases: los que van al Café y los que no lo frecuentan nunca. Son dos mentalidades completamente distintas y contrapuestas. Y los que van al Café, infinitamente superiores«.
En el Café Nuevo Mundo se le quiere rendir homenaje a esa hermosa relación, armonizando la gran tradición humanista que es posible detectar en los principales cafés de tertulias del planeta, con el incesante desarrollo de las nuevas tecnologías.
O dicho de otro modo: combinando de modo creativo lo humanista con lo tecnológico, mientras se persigue aquello que José Lezama Lima evocaba de sus encuentros con Juan Ramón Jiménez en La Habana del siglo pasado, cuando aseguraba que “la tertulia en el café se convertía en noble pereza erudita”. (𝐉𝐮𝐚𝐧 𝐀𝐧𝐭𝐨𝐧𝐢𝐨 𝐆𝐚𝐫𝐜í𝐚 𝐁𝐨𝐫𝐫𝐞𝐫𝐨)