14/07/2026
Hoy el cine perdió a uno de esos actores que se sentían como de la familia. Sam Neill, el hombre que nos enseñó a mirar a los dinosaurios con asombro en Jurassic Park, se fue de forma repentina e inesperada, rodeado de los suyos.
Lo curioso —y lo que hace esto aún más difícil— es que apenas unos meses atrás Sam nos había regalado la mejor noticia posible: estaba libre de cáncer, después de tres años luchando contra un linfoma poco común. Había vuelto a su granja, a cosechar sus aceitunas, a compartir selfies sonriendo. Estaba viviendo, no sobreviviendo.
Por eso duele distinto. No fue el cáncer el que se lo llevó. Fue simplemente su hora, en medio de la calma que tanto se había ganado.
Nos deja más de 150 películas y series: el Dr. Alan Grant que todos quisimos tener de guía, el pianista silencioso de El Piano, el capitán ruso de La caza del Octubre Rojo, el patriarca de Peaky Blinders. Pero sobre todo nos deja esa sensación de haber crecido viéndolo, de que una parte de nuestra infancia y adolescencia en el cine tenía su rostro.
Gracias, Sam, por tantas historias. Descansa en paz. 🦖🎬