Hace varios años surgió Cine al Margen como un espacio alternativo, contribuyendo a la incipiente valoración cultural de las artes en el municipio de La Ceja del Tambo. Su propósito ha sido difundir la diversidad cinematográfica y posibilitar el acercamiento a otras realidades, culturas, costumbres, músicas, sentimientos, sonidos, (¿olores, sabores?) que nutren las perspectivas sobre nuestro entor
no, siendo críticos constantes de la sociedad que habitamos. Un espacio tal vez “subterráneo”, un poco “intelectualoide” o “pervertido” pues también selecciona su público: más abierto que el promedio, que gusta de la lectura y que lo trasgredan no solo con bala, efectos especiales y mujeres “en pelota”. Es algo parecido a un cineclub, pero sin condicionar a los espectadores, quienes libremente entran o salen de cualquier proyección y saben del provecho personal de haber apreciado una “buena” película recomendada. A diferencia de las salas de cine comerciales que apabullan con productos industriales de los grandes estudios como Hollywood (modas, músicas, estilos de vida, sueños, comportamientos que reflejamos cotidianamente de la sociedad de consumo “estadounidense”) el criterio de selección de la programación explora el cine mundial referenciado en revistas y festivales especializados, llámese independiente, de autor, de arte y ensayo, underground en todas sus vertientes -documental, argumental, animación, experimental- proponiendo estéticas y contenidos sociales, políticos y culturales, en contravía de lo que los medios masivos de comunicación ocultan o imponen como ideas únicas. Como su nombre, está al margen del cine “institucional” y de lo que socialmente nos imponen como “correcto”. ¡Es ilegal! Puesto que se apoya en la piratería, o en las copias, que se pueden encontrar en alguna colección personal, videoteca, o en internet, en sitios con cierto gusto por la imaginería del cine de culto alternativo. Ahora con netflix y las múltiples posibilidades de ver cine en tv y en dispositivos móviles, Cine al Margen persiste, aun le apuesta a la buena compañía de la pantalla gigante, el sonido estéreo, la oscuridad y el silencio para apreciar el séptimo arte.
¡Fuera luces y play!