22/12/2016
"Elige la vida. Elige un empleo. Elige una carrera. Elige una familia. Elige un televisor grande , elige lavadoras, coches, equipos de compact disc y abrelatas eléctricos. Elige la salud, colesterol bajo y seguros dentales. Elige pagar hipotecas a interés fijo. Elige una gran casa. Elige a tus amigos. Elige ropa deportiva y maletas a juego. Elige pagar a plazos un traje de marca en una amplia gama de putos tejidos, y preguntarte quien sos los domingos por la mañana. Elige sentarte en el sofá a ver teleconcursos que embotan la mente y aplastan el espíritu mientras llenas tu boca de p**a comida basura. Elige pudrirte de viejo cagándote y meándote encima en un asilo miserable siendo una carga para tus hijos egoístas y hechos polvo que has engendrado para remplazarte. Elige tu futuro. Elige la vida. ¿Pero por qué iba yo a querer hacer algo así?. Yo elegí no elegir esa vida. Yo elegí otra cosa.
Fragmento de la novela Trainspotting
Trainspotting es una novela de Irvine Welsh, publicada en 1993. Trata la vida cotidiana de unos heroinómanos de modo bastante patético y a la vez humorístico. El título "Trainspotting" hace referencia a un pasaje del libro en el que Begbie y Renton conocen a un borracho en una estación de ferrocarril abandonada. Begbie y Renton usan la estación para hacer sus necesidades y el borracho les pregunta, intentando hacer un chiste, si están haciendo "Trainspotting". El término anglosajón trainspotting se utiliza para refererirse a la afición relativamente popular en Reino Unido de observar el ferrocarril. Este hobby es similar al planespotting con aviones en vez de trenes.
Fue inmediatamente celebrada por los críticos más estrictos pero leída también por aquellos que raramente se acercan a los libros, Trainspotting se convirtió en uno de los acontecimientos literarios —y también extraliterarios— de la última década. Fue rápidamente adaptada al teatro y luego llevada a la pantalla grande por Danny Boyle, uno de los jóvenes prodigio del cine inglés. Sus protagonistas son un grupo de jóvenes desesperadamente realistas —ni se les ocurre pensar en el futuro: saben que nada o casi nada va a cambiar—, habitantes del otro Edimburgo, el que no aparece en los famosos festivales, capital europea del paraíso de la desocupación, la miseria y la prostitución, embarcados en una peripecia vital cuyo combustible es la droga, «el elixir que les da la vida, y se la quita».
Welsh escribe en el áspero, colorido, vigoroso lenguaje de las calles. Y entre pico y pico, entre borracheras y fútbol, s**o y rock and roll, la negra picaresca, la épica astrosa de los que nacieron en el lado duro de la vida, de los que no tienen otra salida que escapar, o amortiguar el dolor de existir con los primero que caiga en sus manos.