09/09/2020
SINCRONIZACIÓN
Mientras más tiempo comparto con mi mejor amiga, pasan cosas más locas. Decimos las mismas frases al mismo tiempo, hacemos los mismos gestos, los mismos chistes en el momento exacto, y empezamos a cantar las mismas canciones de la nada, sin habernos puesto de acuerdo previamente. ¿Esto es casualidad? No, claro que no. Esto fue llamado "sincronía eléctrica", cómo nuestros cerebros se sincronizan con los que pasan más tiempo con nosotros, leen los mismos libros, escuchan la misma música, van a los mismos lugares. De esta forma, y aún estando separados de esa persona, nuestros cerebros ofrecen las mismas respuestas a las problemáticas del entorno, o a algo tan simple como el clima, una conversación que nos escuchamos, o un planteamiento filosófico. Así como me pasó con esta amiga, ahora me pasa con Jesús. A esto somos llamados cuando la Biblia dice que tenemos que morir a nosotros, y seguir a Jesús. Esto requiere de pasar tiempo con él, de hacer las cosas que él hacía, de poco a poco llenarnos de su presencia y de su corazón, para que seamos renovados y completamente transformados por la fe. Nuestros cerebros van a ir pareciéndose cada vez más al suyo, nuestro corazón al suyo, y eso tiene que sí o sí reflejarse en nuestras acciones y palabras, como en el primer caso que te conté. Mientras más tiempo pases con Dios, menos va a costarte, porque sin darte cuenta, tu mente va a estar reaccionando como lo haría la de Jesús al enfrentarse a distintas situaciones.
Llenate de él. Seguí renunciando a todo aquello que no lo glorifica y animate a consumir música, películas y momentos que lo glorifiquen y que te ayuden a estar cada vez más sincronizado con su persona.