La imagen es hoy uno de los modos de representación más extendidos en tanto estimula tanto como satura nuestra capacidad de conocer, relacionarnos, identificarnos e incluso conmovernos o socializarnos con otras experiencias humanas. Si algo nos define hoy es ser espectadores de eventos visuales que condicionan tanto nuestros vínculos con la realidad como con nuestras fantasías. En este sentido, cr
eemos que en tiempos donde la infancia y juventudes aprenden a mirar, a pensar e incluso a sentir a partir de las formas estandarizadas y uniformes que ofrecen los medios masivos, se torna necesario el surgimiento de un espacio que habilite la posibilidad de acceder a otras imágenes, a otros relatos, a otras sensibilidades. Es precisamente este último enunciado lo que nos motiva a trabajar con el cine entendido no sólo como un modo representación visual sino también como una forma de emancipar nuestra mirada espectadora. El Aula de Experimentación Cinematográfica -A.E.C- da lugar a un encuentro con la alteridad, con el cine como expresión de alteridad frente a la institución escuela y frente al mercado. El A.E.C nos acerca al arte, a relatos y ritmos que despiertan y movilizan lo sensible-incontrolable; nos acerca a aquello que conmueve y que seguramente no esté disponible allí “afuera” en las pantallas cotidianas. Se trata entonces de comprender que lo sensible, lo que se dice sólo con imágenes, puede ser parte de una transformación, de un enriquecimiento de nuestra mirada promovido por el arte cinematográfico.. Entendemos que éste último comienza por la mirada, por el gesto físico de ver arte cinematográfico; y culmina con la producción artística, con la obra. Y porque en la mirada se pone en juego la creación, entendemos que el acto creativo pondrá de manifiesto nuestra mirada.