13/01/2026
Como buen cinéfilo 🎬 vi ayer ayer la transmisión de los Globos de Oro.. Y Olv 💀que distopía.
El evento estuvo patrocinado por Polymarket, la casa de apuestas de la cual el hijo de Trump es inversionista, asesor y que busca - como episodio de Black Mirror - monetizar/apostar sobre cada rubro de la vida.
Ni un solo artista (excepto Mark Ruffalo) quiso tocar el tema de Renee Gold, asesinada hace unos días por la las fuerzas del orden de Trump.
El momento más distópico fue cuando Paul Thomas Anderson aceptó el premio a la menor película del año por "Una batalla tras otra", un filme enfocado en la revolución, la migración y los sistemas que oprimen. Ni una mención al contexto real, ni una palabra sobre los migrantes que hoy son perseguidos, detenidos o mu***os por políticas que esa misma noche nadie quiso nombrar. La revolución quedó reducida a metáfora estética; la migración, a recurso narrativo seguro para ser aplaudido por las masas.
Así, los Globos de Oro ofrecieron una distopía perfecta: premiar discursos “radicales” siempre y cuando no incomoden a nadie en la sala, ni a los patrocinadores, ni al poder. Una postal de cómo se ve el colapso cultural: luces, aplausos y un silencio ensordecedor sobre el mundo que se está cayendo afuera.