Cada sueño es interpretado y seguido al pie de la letra. Los Chumash tomaban sus mejores sueños y se ponían como misión cumplirlos o recrearlos en el transcurso de un año solar. Cuentan que Cucamonga, una vieja hechicera de la tribu, era la encargada de ayudar a los soñadores a que su sueño sea interpretado y presentado de la mejor manera ante el resto de la tribu en las ceremonias anuales donde s
e reunían a compartirlas. Dicen también, que en la zona donde hoy se ha establecido la ciudad de Rancho Cucamonga, se habrían instalado originalmente los primeros estudios de cine y que tras extraños acontecimientos tuvieron que trasladarse a lo que hoy conocemos como Hollywood. A menudo, se escuchan historias que narran como los productores y directores tuvieron que escapar de Rancho Cucamonga, por haber montado sus primeras instalaciones sobre lo que alguna vez fué el centro de ceremonias Chumash. Según cuentan, después de la primera proyección de cine en la zona, un cometa pasó por encima de Rancho Cucamonga y tras eso un fuerte resplandor salió de la casa de los descendientes de la hechicera. A partir de ese día, en cada proyección, aparecían en las películas extrañas imagenes y personajes, que no habían sido registrados por la cámara. Varios lugareños aseguraban haber visto la silueta de Cucamonga riendo al fondo de la sala de cine. Cuentan también, que cuando uno camina bajo el cielo estrellado de esta región mítica de California, se puede oir un lejano canto tribal confundido con el viento. Esta melodía sería, según la leyenda, la melodía que los Chumash bailaban al finalizar la interpretación de cada sueño. Aún hoy, muchos creen en esta leyenda y dicen que estando en la zona de Cucamonga, hay que anotar todo lo que se sueña cada noche, para que de esta manera se le pueda pedir a ella su ayuda para volver las imágenes de nuestros sueños realidad.