13/10/2026
🎞️ AMORES PERROS
2000 • Dir. Alejandro González Iñárritu
Varios años como locutor de radio -comenzando en 1984 en la estación WFM-, el mediometraje para la televisión “Detrás del Dinero” rodado en 1995 y protagonizado, ni más ni menos, que por Miguel Bosé, y una innumerable cantidad de comerciales -fruto de desarrollarse en el mundo de la publicidad por ocho años-, era el respaldo que tenía Alejandro González Iñárritu cuando presentó su ópera prima. El filme, galardonado en la Semana de la Crítica dentro del marco del Festival de Cine de Cannes en el año 2000, rompió paradigmas dentro del cine nacional. Era algo nunca visto en el cine mexicano, tenía una narrativa compleja, fragmentada, alternaba secuencias de las tres historias que se atrevían a converger con inusitada frecuencia durante sus 154 minutos -metraje también muy poco común para nuestro cine-, una suerte de narrativa que indudablemente bebía de influencias cinematográficas internacionales como “Vidas Cruzadas” (“Short Cuts”; 1993) de Robert Altman y “Tiempos Violentos” (“Pulp Fiction”; 1994) de Quentin Tarantino, y que se apoyaba en la sofisticada fotografía de Rodrigo Prieto, aunque sin perder por ningún instante la sordidez necesaria para la historia. Era un relato sobre el dolor y la culpa en la sociedad mexicana del nuevo milenio, era cine cosmopolita.
Una aparatosa colisión es el punto de partida de la historia -escrita por Guillermo Arriaga- que entreteje las vidas de Octavio (Gael García), Valeria (Goya Toledo) y el Chivo (Emilio Echevarría). El primero es un entrenador de perros de pelea que se ha enamorado de una mujer prohibida, Susana (Vanessa Bauche), la esposa de su hermano Ramiro (Marco Pérez); entre Octavio y su cuñada surge una relación pasional que terminará en traición: planear la huida juntos con el dinero que obtendrán pelando a su perro El Cofi. Valeria es una modelo exitosa que se ha mudado con Daniel (Álvaro Guerrero), un hombre que ha abandonado a su esposa y sus hijas para iniciar una vida a su lado, pero un accidente y el aferrarse a rescatar a su pequeño perrito Richi -que ha quedado atrapado bajo el parquet de su departamento-, hacen que las cosas cambien de manera definitiva en sus vidas. Finalmente, el Chivo, es un ex guerrillero -ahora pordiosero- alejado por propia voluntad de una hija que no lo conoce, y que busca un poco de redención recogiendo perros de la calle para albergarlos, alimentarlos y protegerlos en su casa. Es preciso señalar que el Chivo también es asesino a sueldo, pues el último de sus ‘trabajos por encargo’, así como la recuperación del último perro que rescató de las calles y que se ha convertido en su único y más leal compañero, le permite regresar a la luz… en más de un sentido.
La gran efectividad de la ‘universalidad’ que finalmente adopta el relato de “Amores Perros” se debió en gran medida al estupendo y contenido guión de Guillermo Arriaga, su entonces colaborador con el que, al cabo de unos años -y antes de su escandalosa ruptura laboral-, lograría conformar una triada de cintas a las que se les denominaría como ‘la trilogía de la muerte’, complementada por las cintas “21 Gramos” (“21 Grams”; 2003) y “Babel” (2006), dos películas de carácter internacional que jamás hubieran podido realizarse sin el precedente que estableció “Amores Perros”, una cinta ambiciosa, con grandes aspiraciones, rodada con una asombrosa seguridad por parte del entonces novato Iñárritu, el mexicano que irrumpió en la industria con el pie derecho, con una historia sobre las decisiones, sus consecuencias y la posibilidad de alguna redención, sobre aceptar el dolor y asumirlo como un aprendizaje. “Amores Perros” un filme que retrata esos momentos en los que nuestra naturaleza -tan salvajemente humana al final de cuentas- termina por superarnos, por devorarnos, y acaba imponiéndose ante nuestros propios planes. Porque no es a Dios al que hacemos reír cuando contamos nuestros planes, es nuestra propia naturaleza la que ya tiene planes para nosotros. La traición, el deseo, la ambición, la venganza, la redención, el egoísmo, las pérdidas, el éxito, la belleza, el desencanto y la desesperanza, son sólo algunos de los tópicos de los que tienen eco la ópera prima de Iñárritu, una cinta a la que vale la pena recurrir de vez en cuando para descubrir cuáles son nuestros amores perros.
✍️ Finbar
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