18/05/2026
Antes de convertirse en leyenda… Bertha también tuvo sueños.
Hoy recorrí las viejas calles de San Luis junto al guardián de la historia Adrián René Contreras Martínez
Y mientras caminábamos entre sombras, cantera antigua y memorias olvidadas… volvimos a hablar de una de las figuras más misteriosas que ha tenido esta ciudad.
Bertha.
O como muchos llegaron a llamarla:
“Bertha la loca”.
Pero la pregunta nunca fue si estaba loca…
La verdadera pregunta era:
¿qué tuvo que pasar para destruirla así?
Porque antes de los harapos…
antes de caminar sola por San Miguelito, Zaragoza, Morelos o la Merced…
antes de los ci****os apagados y los costales…
Bertha también fue joven.
Los viejos testimonios potosinos hablan de una mujer elegante, culta y de porte fino.
Algunos aseguraban que hablaba francés.
Otros recuerdan que describía el río Sena y el Palacio de Versalles como alguien que realmente había estado ahí.
Y aun cuando ya vivía entre calles y vecindades…
nunca soltó un anillo rojo que llevaba siempre en la mano.
Un anillo que, según algunos rumores antiguos, terminó resguardado dentro de una iglesia de San Luis .
Y entonces comienzan las versiones…
Unos decían que sufrió una traición amorosa.
Otros aseguraban que perdió un hijo y jamás logró recuperarse emocionalmente.
Algunos afirmaban que pertenecía a una familia acomodada y que poco a poco perdió todo.
Pero nadie pudo comprobar completamente la verdad.
Y quizá por eso Bertha terminó convirtiéndose en algo más grande que una simple mujer de la calle.
Se convirtió en un reflejo incómodo de la sociedad.
Porque muchos la veían con miedo.
Otros con desprecio.
Algunos niños corrían cuando aparecía.
Pero muy pocos se detuvieron a pensar que detrás de aquella figura deteriorada… todavía existía una persona atrapada entre recuerdos, dolor y abandono.
Mientras Adrián me hablaba de ella entendí algo muy fuerte:
La ciudad nunca olvidó cómo terminó Bertha…
pero casi nadie intentó entender todo lo que tuvo que sufrir para llegar hasta ahí.
Y quizá esa sea la parte más triste de toda esta historia.
Que a veces las personas no mueren cuando dejan de respirar…
a veces comienzan a morir lentamente cuando el mundo deja de mirarlas con humanidad.
Gracias por su colaboracion: Adrián René Contreras Martínez
Historia basada en testimonios, memorias y relatos compartidos por generaciones de habitantes del viejo San Luis Potosí.