23/01/2026
23 enero 2026
Me lo había recomendado mi amigo Alberto () y lo tenía aparcado. No había ninguna razón en especial, salvo que hace mucho tiempo que huyo de la guerra: personal, literaria y fílmica. En la real he decidido reservar fuerzas para los combates absolutamente necesarios y en la vicaria porque, quizá es que me hago viejo y sus historias me afectan más que cuando era joven. Sé que son ficción y que no han ocurrido pero mi experiencia me dice que, seguramente, se quedan cortas ante el horror de la auténtica guerra. Así que, hace ya mucho tiempo, que intento pasar de largo por esas historias...
Pero algo me decía que tenía que enfrentarme a este libro. Y lo hice. Menos mal. Primero, porque es uno de los mejores textos que he leído en mi vida. Y segundo porque he disfrutado cada página. Sí. Disfrutado. La autora, Agota Kristof, una emigrante húngara afincada en Francia, nos relata la vida de dos hermanos gemelos a los que su madre lleva a vivir con su abuela, una bruja que vive en el campo y que odia a todo el mundo, debido al desarrollo de un conflicto armado al que nunca pone nombre.
La historia es como Heidi pero con mala leche. No sé si me explico. Lo mejor es como va avanzando la narración: cruda, con capítulos de pocas páginas, sin detenerse en nada que no sea fundamental. Solo historia. Punto.
Además esta edición, editada en España por Libros del Asteroide, es el compendio de una trilogía que cuenta la historia de estos gemelos a lo largo de toda su vida: El gran cuaderno, La prueba y La tercera mentira. Cada uno con su propio estilo. Como si de tres autores diferentes se tratara.
Para hacerlo aún más delicioso, la autora estructura su historia como un thriller, un misterio, en el que uno no termina de saber nunca qué es verdad y que es mentira. Tienes que terminar la última página para conformar el relato en su totalidad y entender una historia tan descarnada como imprescindible.
Leed Claus y Lucas y decidid con cual de los dos hermanos os identificáis más. Aunque sean dos niños húngaros en mitad de la Segunda Guerra Mundial... a fin de cuentas de eso va la buena literatura y el cine.