16/06/2026
Ser LGBTQIA+ no te convierte automáticamente en una persona de izquierda ni te obliga a apoyar una ideología determinada. Cada persona tiene derecho a construir sus propias opiniones políticas y económicas.
También es cierto que muchas personas LGBTQIA+ empresarias apoyan propuestas más conservadoras porque priorizan temas ofertados por la derecha por ejemplo la seguridad, la estabilidad económica, la reducción de impuestos o la libertad de empresa. A pesar de ser promesas que no son exclusivas de derecha.
Esa posición merece ser comprendida y respetada.
Al igual que pido respeto a esta recopilación de asistentes a la marcha que son seguidores del Pacto Histórico.
Sin embargo, vale la pena hacer una reflexión. Muchos de los derechos y libertades que hoy disfruta la comunidad LGBTQIA+ no surgieron por casualidad ni fueron concedidos espontáneamente. Fueron conquistados gracias a décadas de movilización social, activismo y luchas colectivas impulsadas, en gran medida, por movimientos progresistas, sindicales, de derechos humanos y de justicia social.
La Marcha del Orgullo no es un acto de politiquería partidista. No le pertenece a ningún partido ni a ningún candidato.
Pero sí es un acto político, porque defender derechos, exigir igualdad y rechazar la discriminación son acciones profundamente políticas.
Participar en estas luchas no exige pensar igual. Lo que sí exige es reconocer la historia que permitió que hoy muchas personas puedan vivir con mayor libertad, visibilidad y protección legal que las generaciones anteriores.
La invitación no es a votar de una forma específica, sino a respetar diferentes formas de pensar, reflexionar sobre quiénes impulsaron los derechos que hoy existen, quiénes los defendieron cuando eran impopulares y quiénes siguen trabajando para ampliarlos y protegerlos.