20/09/2023
Vi esta wea y no me gusto, después de terminarla, lo primero que vino a mi mente es que es una película que pretende ser profunda con ideas de la profundidad de un charco, en la que se vuelven reiterativas y estancan la película a casi de que no importa lo decadentes que seas porque si tienes plata siempre saldrás a flote a seguir triunfando.
Las conversaciones de la monja con los hijos de tu compadre Pinocho, parecen ser parafraseos o resumes pencas de una investigación de CIPER Chile en las que parece excitarse viendo cómo los hijos de tu compadre le confiesan crímenes y anotando todo y sacándoles fotos con su cámara Polaroid para ser más ñuñoino para su súper informe y los weones pareciera no importarles que le tomen fotos, ah verdad que son weones
No se si yo soy muy weon, pero había momentos en que el montaje no se entendía ni mi**da y como te sacaba de la película y eso que estaba al final, esto me llevo a pensar, lo mismo cuando vi la nueva trilogía de Star Wars, hay tanta plata en la producción sólo para hacer un producto decadente
El Conde me hizo a acordar a esa otra película mala de Larraín, esa que grabó en la Valpo cultural, donde la cultura huele pichi y a sudor de los mil tambores. Películas que muestran escenas contemplativas que no te llevan a nada, películas que les importa más la forma que el fondo. Al final podría concluir que Larraín es nuestro Zack Snyder, un weon que hace películas que se ven bonitas, pero eso nomás
Al final Larraín, sólo hizo una película en la que te dice que Pinocho se culio a Chile y que se lo seguirá culiando por los siglos de siglos, amén. Porque la casta a la que él pertenece tiene el poder y la cosa no es como lo cantaba La Bersuit de que “tienen el poder y lo van a perder” lo tienen y lo van a tener siempre.